1. Empieza por tu punto de partida
Antes de pensar en el precio, ten claro tu objetivo: por qué vendes, en qué plazo y con qué margen de negociación. No es lo mismo una venta con prisa que una venta patrimonial que puede esperar al comprador adecuado.
Reúne desde el principio la documentación básica: nota simple actualizada del Registro, referencia catastral, últimos recibos de IBI y comunidad, y el certificado de eficiencia energética (obligatorio para publicar y vender).
2. La valoración realista es la que vende
El error más caro es salir con sobreprecio. Un inmueble por encima de mercado se quema: acumula semanas sin visitas, transmite que 'algo pasa' y termina vendiéndose por debajo de lo que habría valido con un precio bien ajustado desde el día uno.
Una valoración seria cruza tres cosas: la zona (no vale igual Guanarteme que Tafira o Meloneras), el estado real del inmueble y la demanda del momento. En El Alem te damos una valoración orientativa gratuita y sin compromiso basada en esos tres factores, no en un número inflado para captarte.
3. Prepara el inmueble antes de fotografiarlo
La primera visita ocurre en el móvil. Una vivienda ordenada, despersonalizada y con luz natural se vende antes y mejor. Con pequeñas mejoras —pintura, pequeñas reparaciones, retirar exceso de muebles— se nota la diferencia sin grandes obras.
La fotografía profesional no es un lujo, es lo que hace que un comprador reserve la visita. En una isla con tanta luz, disparar a la hora adecuada y con la terraza o las vistas bien resueltas cambia por completo la percepción.
4. Publica con estrategia, no en todas partes
Estar en cincuenta sitios no vende más; a menudo vende peor, porque diluye el mensaje y multiplica las visitas que no van a comprar. Mejor una presentación cuidada, en los canales adecuados, con un texto honesto que destaque lo diferencial.
Trabajar en exclusiva bien planteada suele alinear intereses: el asesor se implica de verdad, controla el precio y filtra a quien realmente puede comprar.
5. Cualifica visitas y negocia con cabeza
No todas las visitas valen. Cualificar antes —¿tiene la financiación resuelta?, ¿encaja el plazo?— ahorra tiempo a todos y protege el inmueble del desgaste.
Cuando llegan ofertas, tener a alguien negociando por ti evita decisiones emocionales. El objetivo no es 'cerrar rápido' ni 'aguantar por orgullo', sino cerrar bien.
6. Impuestos y gastos del vendedor
Como vendedor, contempla principalmente la plusvalía municipal (impuesto sobre el incremento de valor del terreno) y la ganancia patrimonial en tu IRPF si vendes por más de lo que compraste. Si tienes hipoteca, habrá que cancelarla registralmente.
Los tipos y bonificaciones dependen de tu caso concreto y de la normativa vigente en Canarias. Antes de firmar te explicamos con números claros qué te queda limpio, sin sorpresas.
7. Del acuerdo a la firma
Cerrado el precio, se firma un contrato de arras que reserva la operación y fija plazos. Después se prepara la escritura y se firma en notaría, con toda la documentación revisada.
Aquí es donde un mal acompañamiento cuesta dinero o disgustos. Nosotros coordinamos notaría, gestiones y comprobaciones para que la firma sea el paso tranquilo que debe ser.